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SUBDIRECTOR Javier Villalba.
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y Ana Bustelo
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MUND'Ü ACTUAL
Coordinación:

Angel Bahamonde Magro, Julio Gil Pecharromán,
Elena Hernández Sandoica y Rosario de la Torre del Río

UniversidadComplutense

1. La historia de hoy. e 2. las frágiles fronteras de Europa. e 3. La sociedad española de los años 40. e 4. las revolu-
ciones científicas. e 5. Orígenes de la guerra fría. e 6. la España aislaqa. e 7. México: de lázaro Cárdenas a
hoy. e 8. La guerra de Corea. e 9. las ciudades. e 10. la ONU. e 11. La España del exilio. e 12. El Apart.
heid. e 13. Keynes y las bases del pensamiento económico contemporáneo. e 14. El reparto del Asia otomana. e 15. A;
lemania 1949-1989. e 16. USA, la caza de brujas. e 17. Los padres de Europa. e 18. Africa: tribus y Estados, el mito
de las naciones africanas. e 19. España: «Mr. Marshall». e 20. Indochina: de Dien Bien Fu a los jmeres ro-
jos. e 21. Hollywood: el mundo del cine. e 22. la descolonización de Asia. e 23. Italia 1944-1992. e 24. Nas-
ser. e 25. Bélgica. e 26. Bandung. e 27. Militares y política. e 28. El peronismo. e 29. Tito. e 30. El Japón de McArt-
hur. e 31. El desorden monetario. e 32. la descolonización de Africa .• 33. De Gaulle .• 34. Canadá .• 35. Mujer y
trabajo .• 36. las guerras de Israel. e 37. Hungría 1956. e 38. Ghandi.. 39. El deporte de masas .• 40. la Cuba de
Castro .• 41. El Ulster .• 42. la Aldea Global. Mass media, las nuevas comunicaciones. e 43. China, de Mao a la Re·
volución cultural. • 44. España: la emigración a Europa. e 45. El acomodo vaticano .• 46. Kennedy..• 47. El feminis-
mo .• 48. El tratado de Roma .• 49. Argelia, de la independencia a la ilusión frustrada. e 50. Bad Godes-
berg. e 51. Nehru. e 52. Kruschev .• 53. España, la revolución del 600 .• 54. El año 1968. e 55. USA, el síndrome

, del Vietnam. e 56. Grecia, Z. e 57. El fenómeno Beiltles. e 58. Praga 1968. e 59. El fin del mito del Che. e 60. W.
Brandt. • 61. Hindúes y musulmanes .• 62. PoriugaI1975 .• 63. El Chile de Allende .• 64. la violencia política en Eu-
ropa. e 65. El desarrollo del subdesarrollo .• 66. Filipinas .• 67. España, la muerte de Franco .• 68. La URSS de Brez·
nev. e 69. La crisis del petróleo. e 70. La Gran Bretaña de Margaret Thatcher. e 71. El Japón actual. .72. La transi-
ción española. e 73. USA en la época Reagan. e 74. Olof Palme, la socialdemocracia sueca .• 75. Alternativos y ver·
des. e 76. América, la crisis del caudillismo. e 77. Los países de nueva industrialización .• 78. China. el postrnaoís-
mo. e 79. la crisis de los países del Este, el desarrollo de Solidarnosc en Polonia. e 80. Perú, Sendero lumino·
so. e 81. la Iglesia de Woytila .• 82. El Irán de Jomeini. .83. la España del 23 F. e 84. Berlinguer, el eurocomunis-
mo. e 85. Afganistán. e 86. España 1982-1993, el PSOE en el poder .• 87. Progresismo e integrismo .• 88. El peligro
nuclear/la mancha de ozono .• 89. Gorbachov, la perestroika y la ruptura de la URSS.• 90. la sociedad postindus-
tria!. .91. La guerra del Golfo.• 92. los cambios en la Europa del Este: 1989 .• 93. La OTANhoy.• 94. La unifica-
ción alemana .• 95. El SIDA.• 96. Yugoslavia. e 97. Hambre y revolución en el cuerno de Africa.• 98. las últimas mi·
graciones .• 99. Clinton .• 100. La España plural.

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bía sido firmado por Alemania, Italia y Ja-
pón el pasado 27 de septiembre de 1940).

El curso posterior de la guerra, con los
graves reveses italianos en Grecia y el norte
de Africa, fue demostrando a Franco que se
encontraba ante una contienda prolongada
y agotad ora. En consecuencia, fue demo-
rando sine die la beligerancia española, a
pesar de las reiteradas demandas alemanas
para que se atuviera al protocolo firmado y
fijase el inicio del ataque conjunto a Gibral-
tar (la llamada Operación Félix que Berlín
había previsto para ellO de enero de 1941).
Al mismo resultado dilatorio contribuyó el
grave deterioro de la situación económica y
alimenticia (que agudizó la dependencia de
los suministros exteriores, controlados muy
estrechamente por la Royal Navy), así como
la exacerbación del conflicto entre militares
y falangistas por el control de la política in-
terna y exterior del régimen.

Para forzar la renuncia española, Hitler
solicitó al Duce su intervención mediadora.
Tal petición estuvo en el origen de la entre-
vista entre Mussolini y Franco en Bordighe-
ra (frontera italo-francesa) el 12 de febrero
de 1941. En la misma, el Caudillo recono-
ció sinceramente las condiciones de verda-
dera hambre y de absoluta carencia de pre-
paración militar que vetaban cualquier beli-
gerancia española. Como esa información
había sido abrumadoramente confirmada
por las fuentes italianas en España (10 mis-
mo que las alemanas), Mussolini se abstuvo
de presionar a su interlocutor y remitió a Hit-
ler un informe que puso fin a toda esperan-
za alemana: Le repito mi opinión de que Es-
paña, hoy, no está en condiciones de iniciar
ninguna acción de guerra. Está hambrienta,
desarmada, con fuertes corrientes hostiles a

nosotros (burguesía y aristocracia anglófíJas)
y, en este momento, afectada incluso por las
inClemencias naturales. .

En lo sucesivo, el régimen franquista
mantuvo su firme alineamiento con las po-
tencias del Eje sin traspasar, por mera inca-
pacidad, el umbral de la guerra. Por consi-
guiente, continuaron las furibundas campa-
ñas antibritánicas en la prensa española; se
mantuvo el apoyo oficial encubierto a los
servicios secretos germanos e italianos; si-
guieron concediéndose facilitades portuarias
y aéreas para ambas flotas y aviaciones; y
se promovió la exportación de productQs es-
pañoles útiles para el esfuerzo de guerra del
Eje, como el wolframio, el mineral de hierro
y las piritas.

Beligerancia moral

El momento cumbre de esa identificación
española con el Eje tuvo lugar después del
22 de junio de 1941, tras la súbita invasión
alemana de la Unión Soviética y el despla-
zamiento de la guerra mundial hacia el Este.

Con renovado entusiasmo, Franco y
Serrano Suñer felicitaron al gobierno nazi
por su iniciativa y ofrecieron el envío de vo-
luntarios españoles para luchar contra el co-
munismo. Serrano Suñer definió pública-
mente la posición adoptada por España
como la más decidida beligerancia moral al
lado de nuestros amigos. Inmediatamente,
bajo la consigna de que Rusia es culpable
de nuestra guerra civil, comenzó la recluta
de voluntarios. El 14 de julio de 1941 par-
tió hacia el frente ruso el primer contingen-
te de la llamada División Azul, formada por

Amigos condicionales
1.o Franco cree hoy, como

siempre, en la victoria del Eje.
2.o Franco es consciente de

que España debe colaborar
con el Eje en la consecución
de la victoria.
3.0 Franco (...) añade que

no puede dar esta colabora-
ción en las condiciones en las
que hoy se encuentra España;
son condicionfis de verdadera
hambre y de absoluta ca-

rencia de preparación militar.
4.0 La intervención españo-

la está $ubordinada a dos con-
diciones, a saber: la ayuda
económica y military una pre-
cisión del artículo quinto del
protocolo de Hendaya, en el
sentido de que España debe-
rá tener, además de Gibraltar,
Marruecos, hoy francés.
5. o Franco ha declarado

que el ataque a Gibraltardebe

ser realizado por tropas espa-
ñolas, aunque sean ayudadas
por tropas alemanas. (Resu-
men hecho por Mussolini so-
bre la reunión mantenida con
Franco en Bordighera, toma-
do de J. Tusell y G. García
Queipo de Llano. Franco y
Mussolini. La política españo-
la durante la Segunda Guerr<:l
Mundial. Barcelona. Planeta,
1985.)

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española en el crucial programa de ayuda
económica norteamericana para la recons-
trucción europea (el llamado Plan Marshall
puesto en marcha en junio de 1947). Tam-
bién implicó la exclusión de España de las
conversaciones sobre la defensa occidental
iniciadas en marzo de 1948 y que darían ori-
gen al Tratado del Atlántico Norte y a la
OTAN en abril de 1949. Como reconocía in-
ternamente el Departamento de Estado
americano: la aceptación pública de Espa-
ña en estos programas es políticamente ina-
ceptable en estos momentos. Mientras nues-
tra política se base en el concepto positivo
de fortalecimiento y salvaguardia de la de-
mocracia occidental, y no meramente en
una reacción negativa al comunismo, es di-
fícil imaginarse a España como un socio.

En esas condiciones, el régimen franquis-
ta sólo pudo aspirar a una relación bilateral
(económica y militar) subordinada y depen-
diente con los Estados Unidos. Las conver-
saciones secretas comenzaron en julio de
1951, con la visita del almirante Sherman a
Madrid, y concluyeron con la firma, el26 de
septiembre de 1953, de tres acuerdos hispa-
no-norteamericanos: el convenio defensivo,
el convenio de ayuda para la mutua defen-
sa y el convenio sobre ayuda económica. En
esencia, a cambio de una limitada ayuda
económica y material bélico para moderni-
zar su Ejército, España concedía a los Esta-
dos Unidos el derecho a establecer y utilizar
instalaciones y facilidades militares en su
territorio: las bases aéreas de Torrejón (Ma-
drid), El Copero y Marón de la Frontera (Se-
villa), Sanjurjo (Zaragoza) y Reus (Tarrago-
na), y la base aeronaval de Rota (Cádiz).

En términos políticos y diplomáticos, los
acuerdos con los Estados Unidos representa-
ron un enorme triunfo público y oficialdel go-
bierno franquista, reforzando el éxito previo
que había supuesto la firma del Concordato
con el Vaticano el 27 de agosto de 1953. En
un plano más privado, corroboraban la situa-
ción de mera dependencia española respecto
a su interesado valedor. La ayuda económi-
ca prestada (calculada en 1.523 millones de
dólares), aunque esencial para que el régimen
superara su grave crisisfinanciera, fue bastan-
te menor de la que recibieron paralelamente
Turquía, Grecia o Brasil. El material bélico
entregado fue calificado por el propio Carre-
ro Blanco como material de desguace. Y aun-
que nominalmente el uso de las bases sería
determinado de mutuo acuerdo, una cláusu-
la secreta autorizaba al gobierno norteameri-
cano a disponer de ellas en caso de evidente
agresión comunista que amenace la seguri-
dad de Occidente sin necesidad de consulta
previa con las autoridades españolas, a quie-
nes sólo informarían de sus propósitos con la
máxima urgencia.

En cualquier caso, y pese a esas servi-
dumbres sustanciales, los acuerdos ratifica-
ban la aceptación de la España franquista
en el ámbito occidental, si bien con un es-
tatuto especial de socio menor y desprecia-
do por su estructura política y pasado re-
ciente. De ese modo, el régimen rompió su
aislamiento y pudo sobrevivir a su pecado
original, aunque fuera a costa de pagar el
alto precio político y económico que impli-
caba la exclusión española del Consejo de
Europa, la Alianza Atlántica o el incipiente
Mercado Común.

B 1 B L 1 O G R A F 1 A

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Telefónica

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