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TitleCuadernos Del Mundo Actual Historia 16 016 1993 Usa Caza de Brujas
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CUADERNOS DEL

MUNDO ACTUAL
Coordinación.·_

Angel Bahamonde Magro, Julio Gil Pecharromán,
Elena Hernández Sandoica y Rosario de la Torre del Río

Universidad Complutense

1. La historia de hoy.• 2. Las frágiles fronteras de Europa .• 3. La sociedad española de los años 40 .• 4. Las revolu·
ciones científicas .• 5. Orígenes de la guerra fría .• 6. La España aislada .• 7. México: de Lázaro Cárdenas a
hoy .• 8. La guerra de Corea .• 9. Las ciudades .• 10. La ONU.• 11. La España del exilio .• 12. El Apart-
heid .• 13. Keynes y las bases del pensamiento económico contemporáneo .• 14. El reparto del Asia otomana .• 15. A·
lemania 1949·1989 .• 16. USA, la caza de brujas .• 17. Los padres de Europa .• 18. Africa: tribus y Estados, el mito
de las naciones africanas .• 19. España: «Mr. Marshalb.. 20. Indochina: de Oien Bien Fu a los jmeres ro·
jos .• 21. Hollywood: el mundo del cine .• 22. La descolonización de Asia .• 23. Italia 1944·1992 .• 24. Nas·
ser .• 25. Bélgica .• 26. Bandung .• 27. Militares y política .• 28. El peronismo .• 29. Tito .• 30. El Japón de McArt·
hur .• 31. El desorden monetario .• 32. La descolonización de Africa .• 33. Oe Gaulle .• 34. Canadá .• 35. Mujer y
trabajo .• 36. Las guerras de Israel. .37. Hungría 1956 .• 38. Ghandi.. 39. El deporte de masas .• 40. La Cuba de
Castro .• 41. El U1ster.• 42. La Aldea Global. Mass media, las nuevas comunicaciones .• 43. China, de Mao a la Re·
volución cultural. • 44. España: la emigración a Europa .• 45. El acomodo vaticano .• 46. Kennedy .• 47. El feminis·
mo .• 48. El tratado de Roma .• 49. Argelia, de la independencia a la ilusión frustrada .• 50. Bad Godes-
berg .• 51. Nehru .• 52. Kruschev .• 53. España, la revolución del 600 .• 54. El año 1968 .• 55. USA, el síndrome

I del Vietnam .• 56. Grecia, Z.• 57. El fenómeno Beatles .• 58. Praga 1968 .• 59. El fin del mito del Che.• 60. W.
Brandt..61. Hindúes y musulmanes .• 62. Portugal 1975 .• 63. El Chile de Allende .• 64. La violencia política en Eu·
ropa .• 65. El desarrollo del subdesarrollo .• 66. Filipinas .• 67. España, la muerte de Franco .• 68. La URSS de Brez·
nev.• 69. La crisis del petróleo .• 70. La Gran Bretaña de Margaret Thatcher .• 71. El Japón actual. • 72. La transi·
ción española .• 73. USA en la época Reagan .• 74. Olof Palme, la socialdemocracia sueca .• 75. Alternativos y ver-
des .• 76. América, la crisis del caudillismo .• 77. Los países de nueva industrialización .• 78. China, el postmaoís·
mo .• 79. La crisis de los países .del Este, el desarrollo de Solidarnosc en Polonia .• 80. Perú, Sendero Lumino-
so .• 81. La Iglesia de Woytila .• 32. El Irán de Jomeini. e 83. La España del 23 F. e 84. Berlinguer, el eurocomunis·
mo .• 85. Afganistán .• 86. España 1982.1993, el PSOE en el poder .• 87. Progresismo e integrismo .• 88. El peligro
nuclearlla mancha de ozono .• 89. Gorbachov, la perestroika y la ruptura de la URSS.• 90. La sociedad postindus·
trial..91. La guerra del Golfo.• 92. Los cambios en la Europa del Este: 1989 .• 93. La OTAN hoy.• 94. La unifica-
ción alemana .• 95. El SIDA.• 96. Yugoslavia .• 97. Hambre y revolución en el cuerno de Africa.• 98. Las últimas mi·
graciones .• 99. Clinton .• 100. La España plural.

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Las acciones de la
Administración Truman

crearon el estado de
ánimo propicio entre la
población para que la

campaña anticomunista
tuviera sin duda un

éxito creciente

ciamiento de su dirigente Tito con respecto
a la Unión Soviética, propició una cierta es-
tabilidad a la zona.

En Europa, con el avance progresivo de
la crisis de Berlín a lo largo de 1947-1948 Y
la devastación económica que había su-
puesto el conflicto, no se daban ul)as con-
diciones políticas y, principalmente, econó-
micas para crear un bloque de contención
de los intereses soviéticos. Junto con la pro-
funda crisis económica en la que se debatía
Gran Bretaña y la situación al borde del co-
lapso económico de Italia y Francia, existía
la idea de que la Unión Soviética podía
aprovechar estas situaciones para incremen-
tar su influencia o poder en estos países.

El análisis y ayuda prestada por Kennan
al secretario de Estado, general George
Marshall, hizo posible un
plan de ayuda a Europa.
Lo que con posteriori-
dad se conocería como
el Plan MarshalJ,presen-
tado en 1947 y aproba-
do por el Congreso en
abril de 1948, suponía
una ayuda a Europa de
unos 17.000 millones de
dólares, lo que ayudaría
a la reconstrucción de su
maltrecha economía.

Se suele olvidar que el
Plan Marshall partía de
una filosofía que enlaza-
ba directamente con los
objetivos políticos del anticomunismo. La
idea central sería que los países europeos
necesitados de ayuda deberían efectuar su
propia reconstrucción, no tanto por el alivio
inmediato, cuanto para permitir que aparez-
can condiciones sociales y políticas en las
que puedan existir las instituciones libres; en
otras palabras, los países europeos con la
ayuda americana debían administrar su pro-
pia reconstrucción para, de esta manera, en-
trar a formar parte de una sólida alianza
frente a la amenaza de la Unión Soviética.

La alegría por la victoria electoral de Tru-
man en 1948 (prueba de que las primeras
medidas de dureza habían dado buenos re-
sultados y aún pesaba mucho el clamor de
la victoria en la guerra), no duraría mucho
tiempo. La radicalización en la crisisde Ber-
lín y el golpe comunista en Checoslovaquia
demostraban que era necesario ampliar aún
más la contención comunista en el exterior y
redoblar los esfuerzos en la campaña interior.

Es destacada la relación existente entre
ambas campañas, en los memoranda reali-
zados por el Consejo de Seguridad Nacio-
nal en 1948. Este órgano, creado un año an-
tes y encabezado por el presidente, elabora-
ba la estrategia de Estados Unidos, plan-
teando los objetivos a conseguir en la acción
de gobierno. En marzo de 1948, el Consejo
de Seguridad Nacional, en su memorandum
número siete, sintetizaba los objetivos prin-
cipales señalando que: la derrota de las fuer-
zas del comunismo mundial, dirigido por los
Soviets, tenía una importancia vital para la
seguridad de Estados Unidos. Este objetivo
-apuntaba- es imposible de alcanzar con
una política defensiva. Por ello, Estados Uni-
dos debía asumir el papel dirigente en la or-
ganización de una contraofensiva mundial,

con objeto de movilizar y
robustecer las propias
fuerzas y las fuerzas an-
ticomunistas del mundo
no soviético.

En el interior del país
el interés primordial
- prosigue este memo-
randum - se resume en
una decidida acción que
tenga como principal y
único objetivo el aplasta-
miento de la amenaza
comunista.

Como resultado de la
estrategia para contener
a la URSS, y siguiendo

las recomendaciones del Consejo de Segu-
ridad Nacional, se firma, en 1949, el Trata-
do del Atlántico Norte (OTAN), entre
EE.UU., Canadá y diez Estados de la Euro-
pa occidental.

Sin embargo, una serie continuada de
acontecimientos internacionales, producto
del aumento de la presión soviética sobre di-
ferentes escenarios, provocarían en toda la
sociedad norteamericana la sensación de
asistir a un incremento de la expansión co-
munista en el mundo. En primer lugar, la
precipitación de la crisis china, con el asalto
del Ejército Rojo y la expUIS!':-lldel Gobier-
no nacionalista, que se establecerá en For-
mosa (Taiwan), y la implantación en el con-
tinente del régimen comunista de Mao.

En segundo lugar, tuvo una gran repercu-
sión y supuso una inmensa decepción para
la Administración y para toda la sociedad
norteamericana conocer que Estados Uni-
dos había perdido la exclusividad del arma

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El secretario del Ejército, Robert T. Stevens,
uno de los más prestigiosos nombramientos
presidenciales, era el más destacado de los
acusados por McCarthy. El principal motivo
para lanzar el ataque era, como luego se de-
mostró, una razón personal, una rabieta del
inquisidor, y vino provocada por la negati-
va a dar un trato de favor en el ejército a un
ayudante suyo, David Schine. Dicho suceso
hizo que McCarthy acusara de impropias las
medidas de seguridad adoptadas por la Se-
cretaría del Ejército, la misma que le había
negado el favor, aduciendo el ascenso de un
dentista del Ejército de posible y dudoso pa-
sado comunista.

La petición televisada de McCarthy para
poder hacer públicos los archivos del FBI so-
bre sus víctimas provocó las iras del presi-
dente Eisenhower, que le denunció decla-
rando: Quiere situarse por encima de las le-
yes de nuestro país y pasar sobre las órde-
nes del Presidente.

Sus continuas investigaciones sobre la
lealtad entre sus compañeros políticos y
dentro de las fuerzas armadas, ridiculizando
públicamente a través de los medios de co-
municación a altos funcionarios, no sólo ha-
bían dejado de tener utilidad para los repu-
blicanos, después de ganar las elecciones,
sino que se habían vuelto contra el propio
partido. Algunos periodistas, como Anthony
Wislow, creían ver en la actitud de McCarthy
una batalla interna frente a Eisenhower, que
tenía como objetivo último sustituirle en la
Casa Blanca.

En cualquier caso, un buen número de re-
publican os, incluido el presidente, tan sólo
habían tolerado a McCarthy, sintiéndose in-
cómodos ante sus excesos; pero su toleran-

cia, al ser mucho más costosa, había llega-
do a su fin.

Después de las acusaciones realizadas y
de la oposición presidencial, una parte del
Partido Republicano, la del Medio Oeste,
aún estaba con McCarthy, pero los dirigen-
tes que tenían un mayor peso en la organi-
zación, el establishment del Este, estaba dis-
puesto a quitárselo de encima, abandonarlo
con la misma facilidad que lo había elevado.

El vicepresidente de Estados Unidos, Ri-
chard Nixon, en marzo de 1954, aprovechó
las acusaciones del Pentágono sobre
McCarthy referidas a su solicitud de un su-
puesto trato de favor hacia su ayudante,
para solicitar una investigación en' el Sena-
do. El Comité investigador, presidido por el
senador republicano Watkins, estuvo en ple-
na discusión durante treinta y cinco días,
cruzándose las acusaciones realizadas por el
senador de Wisconsin contra cuarenta y seis
miembros de las fuerzas armadas y las acu-
saciones realizadas contra él; todas las sesio-
nes fueron televisadas y veinte millones de
norteamericanos pudieron asistir en directo
a la defenestración de McCarthy. El Senado
votó, por 67 a 22, y le condenó por haber
tenido una conducta impropia de un miem-
bro del Senado. A partir de este momento,
su figura política se apagó de un solo soplo,
hasta su muerte en 1957. Como si de una
versión moderna del Aprendii de brujo se
tratara, la oposición presidencial, los secto-
res más influyentes del partido y la solemne
acusación del Senado, derrocaron a
McCarthy, y su influencia Se evaporó fruto
de este nuevo encantamiento. Ahora bien,
la magia anticomunista perduraría por·mu-
cho tiempo en ésta y en otras tierras.

B 1 B L 1 O G R A F 1 A

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7élefónica

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