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Page 1

GRAMSCI Y EL ESTADO

HACIA UNA TEORIA
MATERIALISTA DE LA FILOSOFIA

por

CHRISTINE BUCI-GLUCKSMANN

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siglo
veintiuno
editores
mexico
españa
argentina

Page 2

e

Traducción de

JUAN CARLOS GARAVAGLIA

'1

Page 247

238 Estado y hegemonía

Como hemos visto antes, para la clase obrera occidental la
«guerra de movimiento» coincidió con la posibilidad misma de
la revolución abierta por la gran crisis del imperialismo: la
relación con la dictadura del proletariado, que se instaura en
la URSS y se defiende en la guerra civil «Contra la reacción
mundial» 5 , es una relación inmediata, «caliente». Pero en la
guerra de posición, el centro de gravedad de los problemas po-
líticos tiende a desplazarse. Como escribirá Gramsci a To-
glia tti en 1926:

... hoy, nueve años después de octubre del 17, no es ya el hech0 de la
toma del poder por los bolcheviques lo que puede revolucionar a las
masas en Occidente, porque eso ya ha ocurrido y ha producido sus
efectos; hoy lo que tiene un impacto ideológico y político es la convic-
ción (si ésta existe) de que el proletariado, una vez en el poder, puede
construir el socialismo 6.

La guerra de posición plantea entonces, en términos rela-
tivamente nuevos, la cuestión de la autoridad del partido (co-
munista) entre las masas occidentales. Pero además, si el con-
cepto de guerra de posición designará, poco a poco, una nueva
estrategia de la revolución en Occidente, exigiendo <<una con-
centración inaudita de hegemonía>>, ello no implica que sea
posible separarla de lo que ocurre en <<Oriente», como lo había
escrito Gramsci ya en 1926:

La autoridad del partido está ligada a esa persuaswn [de que el prole-
tariado en el poder puede construir el socialismo], que no puede ser
inculcada en las grandes masas con métodos de pedagogía escolástica,
sino únicamente con la pedagogía revolucionaria, es decir, únicamente
por el hecho político de que el partido ruso también está persuadido
de ello y lucha. unitariamente» 7•

Esta importancia vital del concepto de guerra de posición
como instrumento de análisis teórico-político, y sus nexos inme-
diatos con la estrategia del socialismo en Europa y en la URSS,
exigen que volvamos sobre esa famosa estrategia del frente
único que marca sus orígenes. Además, porque no se trata
de una experiencia intelectual, sino de una experiencia prác-
tica, personal, que reforzará en Gramsci ese optimismo de la
voluntad que acompaña a la inteligencia crítica. ¿No es eso
lo que dejan traslucir las dos cartas de Gramsci a Zino Zini
en 1924?

s Véanse los numerosos artículos que Gramsci dedica a la defensa de
la revolución en la URSS durante este período.

6 CPC, p. 136.
7 !bid.

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Hegemonía y estrategia de frente único 239

Haciendo un rápido análisis sobre la experiencia de la ocu-
pación de las fábricas, Gramsci confiesa, a cuatro años de
distancia, todo el pesimismo que tenía en aquella época; en ver-
dad, «la llegada del fascismo al poder y las destrucciones que
precedieron y siguieron a ese hecho me han sorprendido sólo
relativamente>> 8 • Obviamente la situación italiana, en 1924, no
es color de rosa: «Creo, al contrario, que le quedan todavía
muchos dolores y muchas luchas a nuestro proletariado, luchas
más sangrientas que las del pasado.»

Y sin embargo, Gramsci enumera tres razones para ser
optimista:

El fascismo ... ha transformado a nuestro pueblo ... ; le ha dado un temple
más robusto, una moralidad más sana.

Pero, sobre todo:

El espectáculo cotidiano que he tenido en Rusia, de un pueblo que crea
una nueva vida, nuevas costumbres, nuevas relaciones, nuevos modos
de pensar y de plantearse los problemas, me hace ser hoy más optimista
respecto a nuestro país y a su futuro. Existe algo nuevo en el mundo
que trabaja subterráneamente, molecularmente, diría, de modo irresis-
tible. ¿Por qué nuestro país debería escapar a este proceso de renova-
ción general? s.

No hay ninguna disparidad entre esta vívida descripción
de un pueblo que lleva a cabo concretamente «Una reforma
intelectual y moral de masa», una transformación de esa civilta
de la que hablábamos antes, y los enunciados teóricos de la
prisión acerca de la <<filosofía del marxismo» como creación
de <<nuevos modos de pensar>>, de plantearse los problemas.
Simplemente Gramsci ha verificado en la práctica aquello que
escribía en medio del entusiasmo idealista de su juventud: la
revolución es también un hecho cultural. O, para retomar una
formulación más madura, la de los Quaderni del carcere: «Es
un hecho filosófico, metafísico: la hegemonía realizada signi-
fica la crítica real de una filosofía, su dialéctica real>> 10•

Razón de más para interesarse por este período, totalmente
ignorado por todos los comentaristas franceses 11 , pues aclara

8 «Due Lettere inedite di Gramsci», Rinascita, 25 de abril de 1964.
9 !bid.
10 MS, p. 87, y también pp. 30 y 46: «La realización de un aparato de

hegemonía. es... un hecho filosófico.»
11 La mayor parte de las interpretaciones concernientes a la proble-

mática de la hegemonía parten exclusivamente de La quistione meridio-
nale, sin tomar en cuenta los nexos con el período de L'Ordine Nuovo
ni, menos aún, con el período 1923-1926.

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484 La refundación de la filosofía marxista

blo. En el «mundo grande y terrible» que se «rodea de una
inmensa muralla de espacio y de tiempo, contra la cual nuestra
cabeza golpea sin resultado» 48 , Gramsci no ha elegido la forma
de guerra que hubiera deseado. Al igual que Rosa Luxemburgo,
él podría haber escrito: «Espero morir en mi puesto: en las
barricadas o en un calabozo» 49 ; y así ocurrió, después del
«biennio rosso», después del huracán histórico del fascismo y
de la lucha política, en el más terrible de los «calabozos». Pero
en la cárcel Gramsci continúa el mismo combate. El intelectual
y el militante, el filósofo y el político desafían al orden fas-
cista que quería «impedir que ese cerebro funcionara». Allí, él
reelabora los elementos teóricos y prácticos de una nueva estra-
tegia, que incluye las contradicciones de los países capitalistas
avanzados y de su Estado, para hacer de la política una ciencia
total. Su larga lucha está, toda ella, resumida en esta pequeña
frase, en este optimismo de la voluntad:

Nosotros trabajamos para que el proletariado sea la clase dirigente de
una sociedad italiana renovada so.

Será ese mismo proletariado el que deberá extraer sus con-
clusiones, en la Italia de 1968-1969 y en otras partes ...

Y he aquí algunos testimonios de obreros italianos acerca
de la experiencia de los «consejos», como base de una nueva
estructura unitaria posible de los sindicatos, como nueva ma-
nera de «hacer política», en los que todavía sentimos los ecos
de la voz de Gramsci.

Para cambiar verdaderamente las condiciones en la fábrica no ba.stan las
reivindicaciones, se necesita una preparación cultural: queremos cambiar
el sistema de producción.

Hemos reconstruido una relación de conocimiento entre la fábrica y la
ciencia.
El obrero ha conquistado mayor libertad y mayor pnder.
Ha cambiado la forma de pensar dentro de la fábrica.
Hemos conquistado la consciencia de nuestra fuerza 51.

París, octubre de 1974.

48 Duemila pagine di Gramsci, II, p. 49, carta a Giulia Schucht, 14 de
julio de 1924.

4
ij R. Luxemburgo, carta a Sonia Liebknecht, 2 de mayo de 1917.

5° CPC, p. 353.
51 Estos testimonios están extraídos de la encuesta dirigida. por

Fabrizio d'Agostini y publicada originariamente en Rinascita, febrero-
junio de 1973. Actualmente en La condizilj~raia e i consigli di fab-
brica, Roma, Riuniti, 1974; este libro q,k!úye taífi.qién un excelente pre-
facio de Bruno Trentin acerca. de Jg experiencia d~ los consejos y sus
relaciones con los sindicatos en 'f ltar·~:,"act~~l. S

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ALTHUSSER, L.-La filosofía como arma de la revolución.
ALTHUSSER, L.-Para una crítica de la práctica teórica. Res-

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