Download Habermas Jurgen - Pensamiento Postmetafisico PDF

TitleHabermas Jurgen - Pensamiento Postmetafisico
TagsMetaphysics Knowledge Immanuel Kant Analytic Philosophy
File Size23.1 MB
Total Pages139
Document Text Contents
Page 1

Del mismo autor
en Tauros

Conocimiento e interés. .
La reconstrucción del materialismo histó~ico.
Perfiles filosófico-políticos.
Teoría de la acción comunicativa, J.
Teoría de la acción comunicativa, JI.
El discurso filosófico de la modernidad.

(IJ

,. "'
- ~

J?irgen H aber.-rruiii: ··.:.
•. l \' ~' · r ' ; . .\ , , ,.:' ~J •

1' n Pensamiento
postmetafísico
Versión castellana
de Manuel Jiménez Redondo

.. ,. ·: ' .

.. ~ . . ' . .• . ' ~ ;

,1 ;_ ;·· 1

·.'.'•·'

' ....

"¡(: '·

.· "',. ;

Humanidades T Taurus
MIDCICO

lftt(O

.• ·,·.

Page 2

© De la traducción: Manuel Jiménez Redondo
© 1990, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A.

Juan Bravo 38, 28006 Madrid, tel. 578 3159
ISBN 84-306-1300-5

Diseño: Zimmermann Asociados, S.L.

De esta edición:
D.R. © 1990, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. de C.V.

Av. Universidad 767, Col. del Valle
03100, México D.F. Tel. 688 8966

Primera edición en México: diciembre de 1990.

ISBN 968-6026-33-9

Todos los derechos reservados.
Esta publicación no puede ser reproducida,
ni en todo ni en parte,
ni registrada en, o transmitida por,
un sistema de recuperación de información,
en ninguna forma ni por ningún medio,
sea mecánico, fotoqulmico, electrónico, magnético,
electroóptico, por fotocopia o cualquier otro,
sin el permiso previo por escrito de 1!1 editorial.

i_

Impreso en México

Índice '·.\..--

PREFACIO ...................................................................... . 9

l. ¿RETORNO A LA METAFíSICA? ......................................... 11

l. El horizonte de la modernidad se desplaza .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 13
2. Metafísica después de Kant .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 20
3. Motivos del pensamiento postmetafísico .. . . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . 38

11. GIRO PRAGMÁTICO ..... ............ .................. .............. ..... 65

4. Acciones, actos de habla, interacciones lingüísticamente me-
diadas y mundo de la vida . .. . .. .. . .. .. . .. .. .. .. . . .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . 67

5. Crítica de la teoría del significado .... .. .. ........ .. .. .. . . . ... ... .... 108
6. Observaciones sobre Meaning, Communication and Represen-

tation de John Searle ... .. .. . .. . .. .. .. .. . .. .. .. .. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . 138

III. ENTRE METAFÍSICA Y CRÍTICA DE LA RAZÓN • •• . . . . . • .. .. .. .. .. .. 153

7. La Unidad de la razón en la multiplicidad de sus voces .. .. .. .. 155
8. Individuación por vía de socialización. Sobre la teoría de la

subjetividad de Georg e Herbert Meade .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . . 188
9. ¿Filosofía y Ciencia como Literatura? .............................. 240

APÉNDICE........................................................................ 261

10. ¿Retorno a la metafísica? Una recensión ......................... 263

Page 69

correctamente ejecutado de que se trate. La comprensión de un

acto de habla ·exige el conocimiento de esas condiciones.

Searle había analizado en ese momento condiciones de este

tipo recurriendo a las oraciones empleadas en los actos de habla
estándar, presuponiendo, por tanto, que H y O hablan la misma

lengua, es decir, que de antemano disponen de la comprensión

de la misma lengua. Pero ahora cree poder renunciar a esta

fuerte presuposición y poder tratar como fenómeno necesitado

de explicación al propio lenguaje que hablante y oyente compar-

ten. Ésta es la razón por la que renueva la concepción intencio-

nalista, pero sin anular en modo alguno la separación establecida

inicialmente en términos semánticos entre el significado de una

expresión lingüística y la intención del hablante
4

• Según parece,

Searle radicaliza sus anteriores críticas al planteamiento de Gri-
ce, haciendo derivar el concepto de significado de intenciones

cognitivas que no sólo son prelingüísticas sino independientes de

la situación de interacción. Al igual que Husserl, entiende el

«significado» como contenido de una representación. Ciertamen-

te que, a diferencia de Husserl, los significados han de poder

analizarse en términbs de las llamadas condiciones de satisfacción

porque las representaciones en las que radican están fundamen-

talmente cortadas al talle de la representación de estados de

cosas, es decir, tienen una estructura proposicional. Este concep-

to mentalista de significado permite a Searle mantener en forma

modificada el modelo de Grice.
El hablante tiene la intención de dar a conocer a un destina-

tario con ayuda de un signo «X» su intención1• Pero tras la revi-

sión deSearle, ésta tiene la estructura de una representación «p»

que es verdadera si «p» existe. Así, el hablante puede imponer

al signo «X» las condiciones relativas a la existencia de un estado

de cosas, por lo demás representado, y medir el éxito de una

comunicación de esa representación atendiendo a si el destinata-
rio, con ayuda de las condiciones de verdad impuestas a «X»,

conoce el estado de cosas objeto de la. representación de H.

Desde mi punto de vista, en cambio, un acto de habla que

un hablante emplea con el fin de entenderse con un destinatario

sobre algo, expresa simultáneamente una intención del hablan-

4 En lo que sigue me refiero a J. Searle, «Meaning, Communication and

Representation», en R. E. Grandy, R. Wamer (eds.), Phüosophical Grounds of

Rationality, Oxford, 1986. Las páginas que señalo en el texto se refieren a ese

artículo. Searle desarrolló su concepción en lntentionality, Cambridge, 1979.

140

te (a), un estado ele co~as <?> y una relación interpersonaL (e).
Conforme a la conc.epc~ón mte~cionalista original este proceso
complet~ de comumcactón habna de poder explicarse desde la
perspecttva del hablante y de su intención, es decir, de suerte que

(e) Y (b) puedan hacerse derivar de (a). Searle amplía este mo-

delo porque se percata de que con la representación de estados

~e cosas e~tra en juego una relación con el mundo y una dimen-
s~ón de vahde~ que es la que empieza proporcionando los crite-
nos para medtr el éxito de la ejecución de una intención comu-
nicativa. Manteniendo la pretensión de explicación intencionalis-
ta, Searle modifica la estrategia de explicación en el sentido de

que el. éxito comunicativo puede hacerse derivar de una repre-
sentación lograda de un esta.do de cosas, y ello quiere decir que

(e) .Y (a) ~ueden hacerse denvar de (b). Esta estrategia de expli-
cación exige entre otras cosas la fundamentación de dos impor-
tantes tesis:

1) La representación mental de estados de cosas es en el
sentido de un análisis de condiciones, más originaria qu~ la re-
presentación lingüística de estados de cosas.

2) Los tipos ilocucionarios pueden caracterizarse conforme

al tipo de representación de estados de cosas y las correspondien-
tes actitudes proposicionales del hablante.

111

La oración «En este motor se ha roto el ·eje» refleja el estado

de cosas de que en este motor se ha roto el eje. Este "estado de

cos?s lingüísticamente expuesto puede distinguirse de la comuni-
caCión del estado de cosas expuesto de forma similar a como la
mencionada· oración puede distinguirse del acto de habla consta-

tativo :n que un hablante la emplea con intención comunicativa.

P~es. bten, Searle propone sustituir la oración asertórica por un
dtbUJO y con ello la representación lingüística del estado de cosas

por una repr~sentación pictórica. Searle piensa que un conductor

que no domme la lengua de un país podría comunicar de este

modo a un mecánico qué hay que reparar en su coche. Pues bien
el dibujo que representa un eje roto puede también confeccio:

narse sin la intención de utilizarlo para realizar tal comunicación.

La representación pictórica del objeto puede ser perfecta con

141

Page 70

completa independencia de toda intención y empleo comunicati-
vos, con tal que sea tan exacta que permita conocer el estado de
cosas representado. Y lo mismo cabe decir cuando H sustituye su
dibujo· por otro tipo de expresiones, por ejemplo, por gestos o
signos verbales: «Podemos decir que siempre que H produce "x"
con la intención de que represente un estado de cosas "A",
entonces ha de ser el caso que H produzca "x" con la intención
de que un criterio del éxito de su acción habría de ser que "A"
tenga lugar independientemente de la emisión» (215).

Pues bien, Searle no hubiera escogido el ejemplo de una
exposición pictórica si lo único que le hubiese importado hubiese
sido la trivial afirmación de que un estado de cosas lingüística-
mente disponible podemos hacérnoslo también presente con in-
dependencia de toda intención actual de entendernos con otro.
Manifiestamente, el ejemplo tiene por fin apoyar la afirmación
menos trivial de que podemos representarnos in mente un estado
de cosas sin hacer uso (sea con fines de exposición o de comuni-
cación) de una lengua. La tesis (1) puede interpretarse entonces
en el sentido de que estaríamos en situación de hacer tal cosa, no
sólo aunque no utilizásemos ninguna lengua, sino aun en caso de
que ni siquiera dominásemos una lengua. Pero en favor de esta
tesis la conclusión que hemos citado no ofrece ningún argumen-
to. Pues en ella Searle presupone que H produce (o selecciona)
su dibujo (o el «X» de que se trate) con la intención de que
permita conocer un determinado estado de cosas «A». El dibujo
de un eje roto puede ser también interpretado así por un obser-
vador que conozca una lengua. Sin embargo, los dibujos no
representan a nativitate estado de cosas alguno. La relación entre
el objeto dibujado y el objeto mismo es, como el propio Searle
nota, de otro tipo. El dibujo reproduce un eje roto; y su utilidad
depende de si es suficientemente parecido al objeto que trata de
representar. Pero la semejanza es sólo una condición necesaria,
no una condición suficiente para la interpretación de que el eje
dibujado represente el hecho de que el eje se ha roto ..

Tomada en sí misma, la relación de semejanza entre copia y
original cumple quizá la función de un gesto deíctica o una carac-
terización; remite a un determinado objeto y sirve para entresa-
car a ese objeto del conjunto de todos los objetos posibles y, por
tanto, para identificarlo; pero el dibujo no representa de por sí
un estado de cosas. No puede considerarse equivalente de un
enunciado que pudiera ser verdadero o falso. La reproducción
cartográfica de una cordillera puede ser más o menos exacta,

142

pero [email protected]: o falsas sólo pueden serlo las interpretaciones
que. apoyamos en lo que el mapa ofrece;· én lo que, por así
decirlo, logramos sacar de él: por ejemplo, que la cadena de
montañas está cortada por anchos valles o que la cumbre más alta
alcanza tres mil metros sobre el nivel del mar. Del mismo modo
del dibujo del eje roto cabe sacar como conclusión el enunciad~
de que el eje representado está roto. Pero sólo un intérprete que
de antemano sepa qué significa en general una representación de
estados de cosas, puede considerar el dibujo de un eje roto como
una caracterización dotada del contenido proposicional de que el
e~e ~stá r~to.' El intérprete no podría ver en absoluto que el
dibUJO, al Imitar un objeto, representa un estado de cosas si no
dominase ya una lengua y no supiera, merced a la práctica misma
de esa lengua, cómo se representa lingüísticamente un estado de
cosas5 •

IV

Aun cuando la tesis (1) pudiera defenderse frente a la con-
~idera~ión ~u e acabamos de hacer, el programa de explicación
mt.enciOnahsta requeriría la fundamentación de la tesis (2). Si el
éxito. d.e un acto ~e habla hay que medirlo en última instancia por
condiCiones relativas a la representación de un estado de cosas
los distintos modos de actos de habla han de poder analizars~
c~mo otras tantas maneras de referirse a condiciones de cumpli-
m~ento de estados de cosas representados originalmente en tér-
mmos de actos mentales: «Las diferentes clases de actos ilocucio-
narios, en l~ medidá en que tienen contenidos proposicionales,
pueden considerarse como modos diferentes en que las emisiones
representan la realidad ... Si entendemos que la forma básica del
acto ilocucionario es F (p) ... entonces los "points''.ilocucionarios
determinarán las diferentes formas en que los p están referidos
al mundo» (219). '- ·

Bajo el presupuesto de que las emisiones deben su significa-

s La historia de la filosofia de la conciencia de Descartes a Husserl enseña
que no es en modo alguno casual que las categorías mentalistas básicas se orien-
tase~ por 1~ idea ~e una representación de objetos, es decir, por la idea de una
relac1ón sujeto-obJe~o. Sólo el giro lingüístico que se produce desde Frege nos ha
hecho ver que tambtén nuestras representaciones, de forma análoga a las oracio-
nes, ofrecen u.na _estruct"?'a ~roposicional; cfr. sobre esto E. Tugendhat, Vorle-
sungen zur Emführung m dze Sprachana/ytische Philosophie, Francfort, 1976.

143

Page 138

Engels, Friedrich, 50
Enzensberger, Hans M., 180
Evans, G., 120

~euerbach, Ludwing, 30, 50
Feyerabend, Paul, 174, 273
Fichte, Johann G., 20, 35s, 39, 43,

55,197-201,203,207,208s,217,
242,268,271

Flaubert, Gustave, 247
Flitner, Andreas, 203
Fodor, Jerry A., 107
?oucault, Michel, 15, 51, 106, 188,

244s,247,272,274
Frank, Manfred, 55, 58
Frege, Gottlob, 16, 30s, 55s, 80s,

109, 112s, 118, 119, 123, 143
Freud, Sigmund, 15, 56, 160, 219,

240s,264 ·
Friedeburg, Ludwig v., 274

Sadamer, Hans-Georg, 17, 30,
60, 179, 266, 273s

3ehlen, Amold, 22, 30, 56, 188
Gerth, H., 191
Gramsci, Antonio, 15
3randy, R. E., 140
Sruce, H. P., 80, 109s, 110, 116,

139s

Homer, 245, 247 , ...
Honneth, Axel, 54, 56, 274 . ' '· .·
Horkheimer, Max, 16, 26, 160,

163,274
Humboldt, Wilhelm v., 30, 56, 59,

168, 184, 192, 198, 201ss, 204,
243

Hume, David, 29,42
Husserl, Edmund, 14ss, 43, 51, 52,

55, 88s, 91s, 94s, 110, 140, 143,
200,241

Jaspers, Karl, 48, 160, 270s
Jau6, Hans Robert, 205
Joas, Hans, 210
Joyce,James, 241

Kant, IllliDanuel, 18, 20ss, 27, 30,
39ss, 50ss, 56, 155ss, 162-166,
168-171, 174, 183, 185, 195,
197s, 201, 207, 233, 240, 243,.
263, 268, 271s

Katz, 110
Kenny, Anthony, 118
Kerler, D. H., 265
Kierkegaard, SÓren, 35, 50, 157,

170s, 184, 192, 198, 200, 203s,
206,208s,264

Kolakowski, Leszek, 48
Haag, Karl Heinz, 41, 59, 162 Korthals, M., 163
.élandke, Peter, 271 Kraus, Karl, 260
~-Iartmann, Nicolai, 265 . Krings, Hermano, 191
Hegel, G. W. F., 14, i7, 20, 22, Kripke, Saul A., 266

29, 38s, 43; 50, 157, 161, 162, Künne, Wolfgang, 273
168ss, 181, 190ss, 195s, 240, Kuhn, Thomas S., 15, 60, 174, 273 ·!
243, 263s, 268s, 272, 274 · , . Kulenkampff, AÍend, 27 ,

.deidegger: Martín, 14; 22s, 38,
48, 51s, 106, 161, 241s, 244

Heinrich, Klaus, 160. . .. ·
~ienrich, Dieter, 20-Í4, 29s, 32-37,

15~, .1.97' 212, 263, 265-275
Herder, Johann G., 168,215.
.iesse, Mary, 240
l-Jobbes, Thomas, 85, 86, .100ss ·
Holderlin, Friedrich, 20, 241
.iollis, M., 179 .. ¡

Lacan;Jacques,15,58
Le Pore, E., 177 :
Leibniz, Gottfried W., 23, 39, 168, :

195, 196, 207, 224 . '
.. Lévi-Strauss, Claude, 15, 17,243'

Lewis, D., 85. . . :
LOw, Reinhard, 267

.•. Luhmann, Niklas, 32, 87, 234
Lukács, Georg, 15

278··.

Lukes, Stephen, 179 · 1 • ... , ·
Lyotard, Jean F., 155, 156, 274

Mach, Emst, 47
Maclntyre, Alasdair C:, 273 ·
Man, Paul de, 241
Marcuse, Herbert, i8 ·
Marquard, Odo, 156, 172ss
Martens, Ekkehard, 24
Marx, Karl, 15, 17, 31, 50, 86, 106,

157, 170s,233,243,264
Matthiesen, Ulf, 61
Maturana, HUmberto R., 32
McCarthy, Thomas A., .178, 273
McDougall, 214
McDowell, J., 120
Mead, George H., 17, 30, 37,177,

184, 188, 190ss, 201, 202,
209-222, 223s, 228, 232s, 237,
239

Meggle, Georg, 109
Merleau-Ponty, Maurice, 14, 30,

56,60
Miils, C. W., 191
Mittelstra6, Jürgen, 192
Moleschott, Jacob, 47
Moore, George E., 14
Morris, Charles W., 31, 109

Newton, lsaak, 171
Nietzsche, Friedrich, 15, 23, 38,

50, 55, 159, 161, 243, 259, 264,
271, 274

Nicolás Cusano, 39, 168

Offe, Claus, 233

Parménides, 23, 40, 158, 160
Parsons, Talcott, 85s, 188, 234
Peirce, Charles S., 17, 30, 57, 60,

94,177,212,223,274
Piaget, Jean, 15, 17, 56
Pico de Mirandola, 39, 168
Piper, A., 191
Platón, 23, 39s, 46, 155, 176, 271
Plessner, Helmuth, 30, 56

Plotino, 39, 155, 158s, 161, 168s,
195

Popper, Karl R., 128
Proust, Marcel, 241
PÜtnam, Hilary, 156, 166s, 176',

180,273

Quince, Willard V. 0., 14, 29, 31,
60, 272s

Rajchman, John, 60, 176
Rickert, Heinrich, 265
Ricreur, Paul, 273
Rilke, Rainer, M., 241
Ritter, Joachin, 172, 266ss
Rorty, Richard, 15, 60, 155, 174,

176ss, 273s ·
Rothacker, Erich, 168
Rousseau, Jean-Jacques, 37,167,

204-208, 222s, 241
Russell, Bertrand, 14, 266

Salamun, Kurt, 270
Sartre, Jean-Paul, 14, 18, 52, 200
Saussure, Ferdinand de, 15, 56,

58,241,243
Savigny, Friedrich K. v., 240
Scheler, Max, 18, 60
Schelling, Friedrich W., 23, 35,

3~, 163s, 169, 263
Schelsky, Helmut, 173
Schiffer, St. R., 80, 109, 117
Schiller, Friedrich, 196
Schirrmacher, Frank, 241, 260
Schlaffer, Heinz, 241
Schleiermacher, Friedrich E., 168
Schmitt, Carl, 22
Schnlidelbach, Herbert, 22, 47,

259,264
Searle, John R., 57, 81, 94,

123-126, 139-143, 143, 145, 150
SeebaB, Gottfried, 136
Sellars, Wilfrid, 272
Shwayder, D. S., 115
Simmel, Georg, 259

279

Page 139

Skinner, B. F.,l09
Snell, B., 43
Sócrates, 194
Spaemann, Robert, 155, 267
Spinoza, Benedictus de, 23, 39,

168
Stenius, Erik, 118
Strauss, Leo, 22
Strawson, Peter F., 117, 228
Stumpf, Karl, 265

Taylor, Charles, 54
Theunissen, Michael, 53, 200,

274s
Tomás v. Aquino, 39, 168, 190
Trakl, Georg, 241
Tugendhat, Ernst, 22, 55, 110,

112,119,136,143,208,228,266
Tuomela, Raimo, 136

Vygotski, Lev S.

Waldenfels, Bemhard, 56
Wamer, R., 140
Weber,Max, 160,243
Wellmer, Albrecht, 185, 274
West, C., 60, 176
Wetering, Jan van de, 181
Whitehead, Alfred N., 14, 225
Wild, Christoph, 191
Wilhelm v. Ockham, 184
Winch, Peter, 120
Wittgenstein, Ludwig, 14, 17, 30,

48, 57, 80s, 109, 113ss, 120s,
123s, 177, 211

Wolt, Ursula, 266
Wood, Allen, 136ss
Wurst, Peter, 265
Wygotski, 17

280

Este libro se tenninó de imprimir en el mes de
noviembre de 1990 en los talleres de Impresora
Publicitaria, S.A. Sur 113 B No. 2149, Col. Juvcn-
tino Rosas, 08700 México, D.F. La edición consta
de 3000 ejemplares más sobrantes para reposición.

Similer Documents