Download Introducción a la historia de La Psicología Social PDF

TitleIntroducción a la historia de La Psicología Social
TagsSocial Psychology Psychology & Cognitive Science Sociology Society
File Size5.2 MB
Total Pages15
Document Text Contents
Page 1

1. INTRODUCCIÓN A UNA HISTORIA
DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

por CARL F. GRAUMANN

Introducción: ¿por qué estudiar la historia?

Los individuos, así como los grupos -desde las familias hasta las naciones pasando
por las instituciones-, tienen su historia. Lo mismo ocurre con la ciencia y las disciplinas
científicas. Llegar a conocer cualquiera de éstas no es cuestión sólo de averiguar las personas
y los temas importantes del momento actual, sino también las person~ y temas que fueron
importantes en el pasado. En general, cuando se trata de grupos y sistemas sociales no llega-
remos a comprender totalmente lo que sus integrantes hacen en la actualidad a menos que
tengamos conocimiento acerca de lo que éstos (o sus predecesores) planearon previamente
conseguir para su grupo de pertenencia. La acción social como conducta orientada hacia me-
tas sólo puede explicarse si conocemos quién señaló la meta, cuándo y con qué propósito.
Dado que la investigación social, incluida la psicosocial, es un caso especial de acción social, a
saber, una empresa colectiva, tendríamos que tener algún conocimiento de la historia discipli-
nar si queremos comprender por qué los psicólogos sociales hacen lo que hacen y la forma en
que lo hacen.1

Lo que llamamos «historia» no es algo dado que pueda ser grabado y estudiado como
otros hechos, físicos o sociales. La historia tiene que construirse. Los datos, cifras, personas y
sucesos pueden venir dados. Pero cuáles tengamos que considerar y cómo hayan de ponde-
rarse y relacionarse es un asunto de construcción y de intención (véase Grawnann, 1983,
1987a). Aunque hablemos de historiografía, es decir, de la escritura de la historia, es impor-
tante señalar que esta escritura constituye más una construcción que una grabación.

Una cuestión importante, a la vez que ramn plausible para construir la historia de una
disciplina, puede ser la identidad de esa disciplina. ¿ Cuál es, por ejemplo, la identidad de la
psicología social? ¿Existe una definición? No hay acuerdo, pues ni el objeto de estudio, ni los
métodos, teorías y modelos que se construyen ofrecen criterios fiables y válidos para una de-
finición. C.Ompartimos los tópicos con vecinas disciplinas sociales, conductuales o biológicas.
Tendemos a tomar prestados los modelos de otras disciplinas y la mayoría de nuestros méto-
dos pertenecen al arsenal común de las ciencias sociales y conductuales. De ahí que los tradi-

1. Aunque este interés por el pasado en atención al presente ha sido denominado orientadón «presentist-.t» hacia la bis·
toria, existe también un interés puramente histórico por el pasado por su interés intrioseco, por ejemplo, pam averiguar qué pro-
blemas bama en periodos anteriores y qué métodos y soluciones se conocían y se utilizaron entonces; ésta es la actitud chístori-
á.sta» (Bunerfield, t 963).

Eduardo Silva Castillejo


Eduardo Silva Castillejo

Page 2

22 INTRODUCCIÓN A LA PSICOWGIA SOCIAL

cionales criterios de teoría, método e investigación no distingan claramente a la psicología so-
cial de otroo campos. La distinción , no obstante, es un aspecto importante de la identidad.
Además, resulta evidente la coexistencia de varias psicologías sociales diferentes. Al menos
en lo que concierne a las dos principales variantes, esto es, la psicología social sociológica
(PSS) y la psicología social psicológica (PSP), se ba analizado cómo existen sin que se presten
mucha atención entre sí (Wilson y Schafer, 1978). La explicación de este cisma es tan sencilla
como problemática. Los miembros de los dos grupos, por lo general, tienen diferentes currí-
cula ; estudian, enseñan y trabajan en diferentes departamentos; leen y escriben para di feren-
tes manuales y revistas; tienen diferentes carreras ; y pueden adherirse a diferentes visiones de
la ciencia. Dado que esto ha sido así duran te varias generaciones de psicólogos sociales, nos
encontram os ahora con que los núembro s de la PSS y de la PSP tienen diferentes historias,
con diferentes «pioner os» y «héroes»: Lewin, Festinger, Schachter, Asch, Campbell y F. H.
Allport para la PSP; Mead, Goffman, French, Homans y Bales para la PSS (Wilson y Scba-
fer, 1978). Son las diferentes historias las que proporcionan y mant ienen diferentes identida-
des. Por esta razón, aunque la regla sea que los manuales de psicología social se escriban
desde la perspectiva psicológica o sociológica , una historiografía comprehensiva debeáa dar
cuenta de todas las principales variantes de la psicología social y sus interrelaciones.

Una tercera variante de la psicología social, relativam ente independiente de la PSP y
la PSS (aunque de ésta en menor grado), es la.psicología social analítica, tal y como ·se ha de-
sarrollado dentro del marco psicoanalítico (véase Hall y Lindzey, 1968).

Los psicólogos reconocen en el establecimiento y mantenimiento de la identida d so-
cial un factor bien conocido de la formación de grupo; y en la presentación de la identidad,
una técnica muy frecuente tal y como se deduce del estudio de las relaciones intergrupales
(véase cap. 16). De alú que no resulte sorprendente que la historiograffa pueda concebirse
como una «psicología social del pasado» (Watson , 1979).

Existe otra función estrechamente relacionada con esta de construcción de la historia,
que tiene un carácter igualmente psicosocial: la función justificadora. Agassi (19 63), Buttet-
fieJd (1963) y otros han sostenido que relacionándonos historiográficamente a nosotros mis-
moo y a nuestra investigación actual con los logroo «clásicos]), con las reputadas teorías del
pasado o con los ((grandes hombres », just ificamoo nuestro propio trabajo y posiblemente in~
crementamos nuestro prestigio científico. Conectar el presente con un pasado bien seleccio-
nado otorga cierto «abolengo », cuya continuidad desd e la obra de un antepasado «clásico»
(padre fundador o similar) a nuestro trabajo investigador actual se interpreta como un pro-
greso en la corrie nte principal, en el conocimiento acumulado (Grawnann, 1987a).

Incluso una breve discusión de las diversas funciones de la historia de la disciplina re-
vela que podemos aprender de la historia, siempre que no haya sido escrita exclusivamente en
virtud de propósitos identificadores y justificado res, como ocurre generalmente en el caso de
la historia «presentis ta :i,. Una historia de la disciplina útil debe tener en consideración las dis-
continuidades, inconvenientes, fracasos y callejones sin salida, así como las continuidades,
éxitoo y progresos. No debe pretender unidad si lo que hay es pluralismo, como ocurre en la
psicología social. Finalmente, como con cualquier fenómeno que podamos estudiar, necesita-
mos información sobre el contexto general. Para la historia disciplinar el contexto no es sólo
el sistema de ciencias, sino también el sistema social, político y económico dentro de los que
una disciplina específica se desarrolla. Ésta es la razón por la que la sociología de la ciencia se
ha convertido en una parte esencial de la historiografía disciplinar (Harvey, 1965; Lepenies,
1977; Woodward, 1980).

. La breve introducción a la historia de la psicología social qu e viene a continuación no
puede satisfacer todas estas demandas metodológicas. Pero cualquiera que estudie la historia

/

Eduardo Silva Castillejo

Page 7

INTRODUCOÓN 27

1971a). Surgieron muchas dé las preguntas que se han planteado de forma permanente en
psicología social, pero dado que el maceo era nacional más que social estas preguntas fueron
diferentes de aquellas que se formularon en la psicología de las masas francesa (véase más
adelante).

Wilhelm Wundt ya consideró en 1863 a la Volkerpsychologie como el equivalente y
complemento de la psicología experimental individual, y con modificaciones, revocaciones y
confirmaciones, se mantuvo en esta posición hasta el año de su muerte en 1920 (Wundt,
1900-1920, 1921). Aunque fue un crítico importante de la concepción de Laz.arus y Stein-
thal, resulta posible subrayar algunos problemas comunes que se mantuvieron ( o deberían ha-
berse mantenido) para la moderna psicología social. La cuestión central es, obviamente, la
naturaleza de la relación individuo-comunidad, que implica numerosas cuestiones teóricas,
conceptuales y metodológicas. No hubo dudas, sin embargo, acerca de la naturaleza intrínse-
camente social del individuo; una psicología puramente individual y por consiguiente experi-
mental es sólo la mitad de la psicología.

Una pregunta igualmente secular es si la psicología social, para ser auténticamente so-
cial, debe ser una disciplina histórica, como recientemente ha sido postulado de nuevo por
Gergen ( 1973, 1985). Al menos la Volkerpsychologie fue un estudio histórico comparativo
de los productos objetivos de la interacción social ( o colectiva), tales como el lenguaje, el
mito y la costumbre; fue una psicología cultural-social en la cual el estudio del lenguaje

· ocupó una posición central. Excepto en lo que concierne a los procesos más elementales, nin-
guna experiencia o actividad humana puede ( ni debe) ser separada de su contexto sociocultu-
ral, descuidando la historia evolutiva del pensamiento en el lenguaje. Otra característica de la
Vólkerpsychologie, que apenas encontramos en la moderna psicología social, es el interés por
la relación entre los individuos cuando actúan e interactúan y los productos de su (inter)ac-
ción -productos que, a su vez, afectan y enriquecen las mentes de los miembros individua-
les-. Estos productos «motivan a los individuos para realúar nuevas aportaciones específicas
a la vida comunitaria» (Wundt, 1921, vol. I, pp. 20~21).

Desde una visión estrictamente presentista es fácil encontrar fallos en la Volkerpsy-
chologie por sus deficiencias en la metodología e investigación empírica. Pero si intentamos
una inversión imaginaria de perspectiva y miramos el campo de la psicología social que se
hace en la actualidad, desde el punto de vista de Wundt, podremos reconocer también la am-
plitud con que el ámbito cultural del campo se ha reducido mientras que metodológicamente
ha mejorado (véase Jaspars, 1983, 1986). Retrospectivamente, se obtiene la impresión de
que, quizá no la idea global pero sí muchos de los principales tópicos de la Vólkerpsycholo-
gie, fueron entregados a disciplinas vecinas, principalmente a la antropología y a la sociología,
para ser redescubiertos sólo muy recientemente por psicólogos sociales europeos. Jaspars
( 1986, p. 12) suponía incluso «una welta a los primeros intentos científicos por estudiar la
conducta social tal y como defendían Lazarus y Steintbal».

PsICOLOGfA DE LAS MASAS

Los antecedentes intelectuales y científicos de la psicología de las masas son comple-
jos. De una parte están las numerosas técnicas y concepciones en torno a la sugestión, como
la tradición del hipnotismo ( arte, técnica, doctrina y culto), esto es, la inducción de una con-
dición parecida al sueño que somete a la persona, con ciertas. limitaciones, a las sugestiones
del hipnotizador. Anton Mesmer (1734-1815), quien tenía la capacidad de poner a las perso-
nas en trance, había pretendido controlar una fuerza animal universal («magnetismo») que

Eduardo Silva Castillejo

Page 8

28 INTRODUCOÓN A LA PSICOLOGIA SOCiAL

fortalecería e incrementaría la vida y la salud. La sugestión hipnótica, como más tarde se le
denominó, iba dirigida hacia el nivel de conciencia más bajo del paciente, para hacer su
mente más «primitiva». Uno de los ejes de la famosa controversia que mantuvieron las escue-
las rivales francesas de Nancy y de la Salpetriere de París fue si esta técnica era fundamental-
mente diagnóstica o terapéutica. Pero también se convirtió en uno de los modelos más impor-
tantes de influencia social, del que se apropiaron los primeros psicólogos de las masas para
explicar la supuesta irracionalidad, emocionalidad y cprimitivismo• de las masas (véase Ba-
rrows, 1981; Paicheler, 1985).

El otro modelo médico, incluso más «patológico» en su origen y en su modalidad, fue
tomado de la epidemiología Paralelamente al contagio bacteriológico, que había adquirido
por aquella época categona científica gracias a la investigación de los «cazadores de micro-
bios», como Louis Pasteur (1822-1895) y Robert Koch (1843-1910), se consideró como po-
·sible el contagi.o mental y apareció como una explicación de la propagación del afecto y de la
«anonúa» en las masas agitad.as o amotinadas. 2 El contagio mental, un término clave en el in-
fluyente líbro de LeBon, Psicología. de las Masas (1895), aunque no original de él, fue inter-
pretado más tarde como una «reacción circular» (Allport, 1924) e «interestimulación» (Blu-
mer, 1946). De esta manera perdió teóricamente su carácter de «enfermedad infecciosa»,
pero el ténnino «contagio> y su significado connotativo han sobrevivido (véase Milgram.
y Toch, 1969). Las distorsiones médicas de la imagen de la masa en el pensamiento del
siglo XIX han sido documentadas excelentemente por Barrows (1981; véase también cap. 16).

La segunda raíz científica d~ la psicología de las masas fue la criminología. Lo que era
un estado subconsciente y afectivo de la mente desde el punto de vista médico, en la perspec-
tiva jurídica se convirtió en la responsabilidad disminuida del individuo sumergido en la masa
o incluso en la «masa delincuente» (Sighele, 1891; Tarde, 1895). La suposición básica de
este enfoque médico legal consiste de nuevo en que en la masa el individuo se hace más pri-
mitivo, más infantil, que cuando está solo, y por eso menos inteligente, menos guiado por la
razón y en consecuencia menos responsable. Mientras que todas estas ideas habían aparecido
ya en una serie de publicaciones francesas e italianas antes de 1895, LeBon las popularizó en
su libro, un auténtico éxito de ventas, sin hacer mención a sus autores originales. Ésta fue la
causa de que los posteriores estudiantes de ·1a mente y de la conducta de las masas se refirie-
ran a LeBon como el maestro de la psicología de las masas (por ejemplo, Freud, 1953; de
forma crítica, Nye, 1975; Moscovíci, 1981b).

Si reurúmos ambas fuentes, la médica y la criminológica, tenemos esta concepción
«latina> de la masa como a-normalidad, asociada tanto con la enfennedad como con el cri-
men, excepto en ocasiones eil las que puedan existir circunstancias atenuantes. Si queremos
comprender por qué la conducta colectiva y los elementos mentales correlacionados se conci-
bieron como anómalos o «anómicos> es necesario mirar hacia el contexto social .Y político en
que tales concepciones se desarrollaron; lo cual resulta evidente en los textos acerca de la psi-
cología de las masas. Sucesión de revoluciones (en Francia, 1789, 1830, 1848, 1871); radica-
les cambios económicos y sociales debidos a la rápida industrialización y urbanización; levan-
tamiento y «rebelión de las masas>; fuerza creciente de las organiz.aciones sindicales y del
socialismo, con las huelgas y las manifestaciones de Mayo; corrupción y escándalos; derrota
militar ocasionada por Prusia a Francia en 1871 y Comuna revolucionaria de París suprimida
de forma sangrienta el mismo año; todos estos hechos, en su conjunto, constituyeron una
amenaza para el orden político, social y moral establecido y principalmente para la burguesía.

2. La «anomia• es el término utiliz.ado por Durkheim para describir aquella situación en que las DOltllaS sociales
dominantes son CUl:$tíonada.~, ignoradas o repudiadas. t

j

Eduardo Silva Castillejo


Eduardo Silva Castillejo


Eduardo Silva Castillejo


Eduardo Silva Castillejo


Eduardo Silva Castillejo


Eduardo Silva Castillejo

Page 14

INTRODUCCIÓN A LA PS1COLOG1A SOCIAL

social en Europa se encuentran Tajfel y Moscovici, quienes, cada uno a su manera, abogaron
por una psicología social distinta a aquella que se había establecido y desarrollado en Amé-
rica. Las críticas del último autor han defendido repetidamente que existe una relación entre
el «carácter cultural» y el «individualismo autárquico» (Sampson, 1977, p. 769). En con-
traste, Tajfel y sus colaboradores han enfatizado la dimensión social (Tajfel, 1981, 1984) de
la conducta individual y grupal, esto es, el grado en que nuestra experiencia y conducta están
empotradas y modeladas por las propiedades de la cultura y la sociedad en que vivimos. La
sociedad, sin embargo, «tiene su propia estructura, que no puede definirse partiendo de las
características de los individuos». (Moscovici, i972, p. 54). Además, «la psicología social
puede y debe incluir entre sus preocupaciones teóricas y de investigación un interés directo
por la relación entre el funcionamiento psicológico humano y los procesos y sucesos a gran
escala que modelan este funcionamiento y son modelados por él» (Tajfel, 1981, p. 7). Quizá
sea la diversidad de antecedentes culturales y sociales característicos de Europa Jo que expli-
que este mayor interés por el contexto social tanto de la conducta social como de su investi-
gación psicológica. La preocupación por el contexto social es evidente, por ejemplo, en los
propios estudios de Tajfel sobre los estereotipos, el prejuicio y la conducta intergrupal, y en
los trabajos de Moscovici sobre influencia social, minorías Y·.'!J?,E~~l)J-ªC,ÍQ~~~ (véase
también Israel y Tajfel, 1972; Jaspars, 1986). Sin embargo, también forma parte de este pa-
norama diverso el hecho de que muchos centros de investigación psicosocial en Europa no se
hayan visto afectados por la demanda europea de identidad, estando todavía «siguiendo a
distancia y con el debido retraso el sucesivo flujo y reflujo de la corriente dominante de la
psicología social americana» (Tajfel, 1981, p. 6) y no puedan percibirse diferencias entre su
teorización e investigación y aquella que se realiza en cualquier centro de Norteamérica. Sin
embargo, independientemente de que haya un cambio general en la orientación de la psicolo-
gía social de Europa o éste se restrinja a algunos de sus más prominentes protagonistas, como
Jaspars (1986, p. 12) se pregunta, lo que sí podemos afirmar es que la «europei2.aeión» de la
psicología social ha servido para generar una interacción más viva y frecuente entre los psicó-
logos. Et foro más importante es la Asociación Europea de Psicología Social Experimental,
con representación tanto en la Europa del Oeste como en la del Este, y los encuentros, la re-
vista y las monografías patrocinadas por ella. 4 Otros síntomas positivos son los primeros ma-
nuales europeos de psicología social, con autores procedentes de varios países europeos y de

,-.Norteamérica (Moscovici, 1973, 1984; Tajfel y Fraser, 1978).
Una cuestión que permanece abierta es si la «mayoría de edad» de la psicología social

vendrá «trayendo a la sociedad dentro del laboratorio» (Jaspars, 1980, p. 426) o aventurán-
dose en el campo de las fuerzas sociales externas al laboratorio. Sin embargo, datlo que la
psicología social, como hemos intentado mostrar, despegó con un enfoque y agenda mucho
más amplio pero «ha ido estrechando su tarea para obtener aceptación científica mediante el
empleo de los métodos experimentales» (Jaspars, 1986, p. 13), podría ser que ahora obtu-
viera aceptación como ciencia social volviéndose a dirigir a las cuestiones sociales reales.

Términos del glosario

Psicología de las masas
Mente grupal

Positivismo
Enfoque centrado en lo social

4. Otro apoyo importante lo constituye el Laboratorio Europeo de Psicología Social de la Maison des Scienre., de
l'Homme de P-dlÍs.

Eduardo Silva Castillejo

Similer Documents