Download jose huerta, dinero, banca y ciclo economico PDF

Titlejose huerta, dinero, banca y ciclo economico
TagsBusiness Cycle Macroeconomics Banks Fractional Reserve Banking
File Size2.4 MB
Total Pages719
Document Text Contents
Page 2

DINERO, CRÉDITO BANCARIO
Y CICLOS ECONÓMICOS

En el presente libro, el profesor Huerta de Soto analiza críticamente los fun-
damentos económicos y jurídicos del actual sistema monetario y crediticio.
Éste se caracteriza por su alto grado de intervencionismo y regulación, y se
ha convertido en el talón de Aquiles de las economías modernas.

En efecto, iniciado ya el siglo xxi, a pesar de la caída del «socialismo real»,
del desprestigio del intervencionismo y del triunfo de las prescripciones
económicas liberales, el sector financiero de las economías de mercado si-
gue fuertemente regulado, intervenido y dirigido por ese poderoso «órgano
de planificación» financiera que es el banco central. Se ha ido formando así
un sistema financiero que es una fuente continua de inestabilidad, pues no
deja de generar profundos desajustes estructurales en la economía real, dan-
do lugar a las crisis financieras y recesiones económicas que vienen afectan-
do de forma recurrente a las economías de mercado desde que surgió histó-
ricamente el actual sistema bancario.

El profesor Huerta de Soto explica en esta obra, fruto de largos años de
maduración intelectual, la causa, la evolución y las consecuencias de todos
estos fenómenos, proponiendo un proyecto de reforma orientado a estable-
cer el único sistema monetario y financiero que considera verdaderamente
compatible a largo plazo con una economía de libre mercado.

Page 359

330 DINERO, CRÉDITO BANCARIO Y CICLOS ECONÓMICOS

la causa mediata del paro se encuentra en la inflación, o mejor dicho, en la ex-
pansión crediticia iniciada por el sistema bancario sin respaldo de ahorro real,
pues es la que, en última instancia, da pie a que surja el paro o desempleo
masivo. Esto se debe a que la expansión crediticia genera todo el proceso de
descoordinación y mala inversión generalizada que ya hemos descrito, asig-
nando de manera masiva los factores originarios de producción a unos luga-
res de la estructura productiva donde no debían estar, pues los empresarios
los atraen para alargar y ensanchar la estructura de bienes de capital, sin dar-
se cuenta de que con ello están cometiendo, generalizadamente, un grave error
empresarial. Cuando llega la crisis y se ponen de manifiesto los errores come-
tidos, es preciso que se produzcan de nuevo movimientos masivos de factores
originarios de producción y de mano de obra desde las etapas más alejadas
del consumo a aquellas otras más próximas al mismo, todo lo cual exige dis-
poner de un mercado laboral especialmente flexible y libre de todo tipo de
restricciones y coacciones sindicales e institucionales. Por eso, aquellas socie-
dades con un mercado laboral más rígido experimentarán un volumen de
desempleo mayor y durante un periodo de tiempo más prolongado cuando
inevitablemente se pongan de manifiesto los errores empresariales inducidos
en la estructura productiva por la expansión crediticia.18

La única forma de luchar contra el paro o desempleo consiste, por tanto, a
corto plazo, en flexibilizar el mercado laboral en todos los sentidos, y a medio
y largo plazo en evitar que se inicie proceso alguno de expansión artificial que
tenga su origen en la concesión de créditos por parte del sistema bancario sin
que previamente se haya producido un incremento del ahorro voluntario en
la sociedad.

7
LA INSUFICIENCIA DE LA CONTABILIDAD NACIONAL A LA HORA

DE RECOGER LAS DIFERENTES FASES DEL CICLO ECONÓMICO

Las estadísticas relativas al Producto Nacional Bruto (PNB) y, en general, las
definiciones y metodología propias de la contabilidad nacional no son un buen
indicador de las fluctuaciones económicas. Efectivamente, como ya hemos visto,
las cifras del Producto Nacional Bruto ocultan sistemáticamente tanto los arti-
ficiales efectos expansivos de la creación de créditos por parte de la banca, como
los efectos contractivos que la crisis tiene sobre las etapas más alejadas del
consumo.19 La razón de este fenómeno radica en que, en contra de lo que su-

18 Nos estamos refiriendo al paro involuntario (o institucional) y no a la denominada
«tasa natural de desempleo» (o de desempleo voluntario y «cataláctico») que de manera
tan espectacular se ha incrementado en los tiempos modernos como resultado del gene-
roso subsidio de desempleo y de otras medidas que tienen un fuerte efecto desincenti-
vador sobre el deseo de los trabajadores de recolocarse en el mercado laboral. Véase,
además, F.A. Hayek, ¿Inflación o pleno empleo?, Unión Editorial, Madrid 1976.

19 Veánse las anteriores pp. 245-249 y la bibliografía allí citada. Como bien ha puesto de
manifiesto Mark Skousen: «Gross Domestic Product systematically underestimates the ex-

Page 360

CONSIDERACIONES COMPLEMENTARIAS SOBRE LA TEORÍA DEL CICLO 331

giere el propio calificativo de bruto que se añade a la expresión «Producto
Nacional», su importe no es sino una cifra neta que excluye de su cómputo el
valor de todos los bienes de capital intermedios que al final del periodo de
medición quedan disponibles como inputs para el ejercicio siguiente. De ma-
nera que las cifras del Producto Nacional Bruto exageran la importancia que
el consumo20 tiene sobre la Renta Nacional, dejando en un tercer lugar, des-
pués del gasto del gobierno, a la producción de bienes finales de capital termi-
nados a lo largo del periodo (que son los únicos que se recogen, por defini-
ción, en las cifras del PNB), y absurdamente no computándose en absoluto en
torno a la mitad del esfuerzo empresarial y productivo de toda la sociedad, y
que es el que se dedica a la elaboración de productos intermedios.

Un indicador mucho más exacto del efecto sobre el mercado y la sociedad
de los ciclos económicos sería el de la Renta Social Bruta (RSB) gastada en un
ejercicio, y calculada de la forma descrita en los Cuadros del capítulo V, es decir,

pansionary phase as well as the contraction phase of the business cycle. For example, in the
most recent recession, real GDP declined 1-2 percent in the United States, even though the
recession was quite severe according to other measures (earnings, industrial production,
employment) ... A better indicator of total economic activity is Gross Domestic Output (GDO),
a statistic I have developed to measure spending in all stages of production, including
intermediate stages. According to my estimates, GDO declined at least 10-15 percent during
the most of the 1990-92 recession.» Véase «I like Hayek: How I Use His Model as a Forecasting
Tool», presentado en The Mont Pèlerin Society General Meeting, que tuvo lugar en Cannes,
Francia, del 25 al 30 de septiembre de 1994, manuscrito pendiente de publicación, p. 12.

20 En general, tiende a darse una importancia exagerada al sector de bienes y servicios
de consumo, tanto por los economistas más convencionales como por los dirigentes po-
líticos y comentaristas de temas económicos. Este fenómeno tiene su razón de ser, prime-
ramente, en el hecho de que, como ya hemos indicado, la Contabilidad Nacional tiende
a exagerar la importancia del consumo sobre la renta total, pues elimina de sus cómputos
la mayor parte de los productos de las etapas intermedias del proceso productivo, ha-
ciendo que el consumo aparezca como el sector más importante de la economía, usual-
mente situado para las economías modernas entre un 60 y 70 por ciento del total de la
Renta Nacional (cuando no suele llegar a un tercio de la Renta Social Bruta, es decir, si
se computa en relación con el total de lo que se gasta en todas las etapas de la estructura
productiva). Además, se constata cómo las doctrinas keynesianas siguen ejerciendo un
efecto muy importante sobre la metodología de las cuentas de la Contabilidad Nacional,
así como sobre los procedimientos estadísticos utilizados para recoger la información ne-
cesaria para elaborarlas. Desde el punto de vista keynesiano, interesa exagerar la impor-
tancia de la función de consumo como parte integrante de la demanda agregada, lo cual
hace que la Contabilidad Nacional se centre en este fenómeno, ignore y no compute la
parte de la Renta Social Bruta que no encaja bien en los modelos keynesianos y no se mo-
leste en intentar recopilar la evolución, mucho más volátil y difícil de predecir que el con-
sumo, de las diferentes etapas que se dedican a la producción de bienes de capital inter-
medios. Sobre estos interesantes extremos debe consultarse a Mark Skousen, The Structure
of Production, ob. cit., p. 306. A modo de ilustración y, siguiendo un estudio del Depar-
tamento de Comercio de los Estados Unidos titulado «The Interindustry structure of the
United States», publicado en 1986, un 43,8% de la renta social bruta americana (equiva-
lente a 3.297.977 millones de dólares) eran productos intermedios no recogidos en las
cifras del PIB (equivalente tan sólo a un 56,2% de la renta social bruta, es decir, 4.235.116
millones de dólares).Veáse Arthur Middleton Hughes, «The Recession of 1990: An Aus-
trian Explanation», The Review of Austrian Economics, 10, n.º 1 (1997), nota 4, p. 108. Com-
párense estos datos con los que ya dimos para 1982 en la nota 37 del capítulo V.

Similer Documents