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TitleSimon Decker y La Fórmula Secreta
TagsLeisure
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SIMON DECKER Y LA FÓRMULA SECRETA

CAPÍTULO 1

UN ASESINATO

Simón Decker estaba sentado en su silla, pensando en que escribir. Él quería
escribir una historia de detectives, pero solamente podía pensar en la
primera frase:

Las escaleras de madera hacían un extraño ruido cuando él caminaba sobre
ellas; así es como él encontró el escondite secreto.

Simón tenía treinta años cuando dejó el ejército, pero a él no le gustaba su
trabajo. Él era un experto en bombas. Trabajaba en una bomba la cual tenía
que poner personas a dormir, antes de matarlos. Él pensaba que éste tenía
que ser el mejor camino para ganar una guerra sin lastimar a otras
personas. Pronto, a él le disgustó toda la idea de la guerra.

Él amaba leer historias de detectives cuando él era un muchacho, y él tenía
bastante dinero para vivir sin trabajar por algún tiempo.

Así, él decidió dejar el ejército e intentar llegar a ser un escritor.

Su perro, Rocky, estaba a sus pies. De pronto el perro levantó su cabeza y
escuchó, luego corrió hacia la puerta de la cocina.

“¿Qué es eso, Rocky?”.

Simón escuchó un grito de una mujer, luego un disparo. Hubo otro disparo y
el sonido de ventanas rompiéndose. Simón cayó al piso y gateó hacia la
cocina. Rocky estaba allí ladrando y saltando en la puerta de la cocina.
Simón sostuvo a Rocky en sus brazos para calmarlo, luego escuchó. Una
puerta de carro se abrió y cerró, luego se fueron rápidamente.

Los disparos venían de la puerta de la siguiente casa, de Gerald Dunning.
Simón abrió la puerta de la cocina para mirar afuera, pero él no podía ver a
nadie. Rocky corrió afuera y fue detrás de la casa de Gerald.

“Rocky! Rocky, ven aquí”.

Simón siguió al perro hacia la espalda de la casa de Gerald. El encontró a
Rocky olfateando una bufanda roja sobre el suelo debajo de una ventana
rota. La ventana estaba abierta, pero había un agujero en la parte superior,
probablemente de una bala. Rocky recogió la bufanda y se fue corriendo.

“Rocky!”.

Simón estaba a punto de correr detrás del perro cuando miró a través de la
ventana. Él vio el cuerpo de Gerald tendido sobre el piso de su sala. Él corrió
a la puerta del frente y entró. Había sangre sobre el pecho de Gerald y sobre
el piso cerca de él. Simón puso sus dedos sobre el cuello de Gerald para ver
si estaba vivo, pero no estaba.

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